Stents coronarios: a 25 años de un hito en la medicina del país

Stents a 25 años de un hito en la medicina del país

extraído con permiso del diario Nueva Rioja

En 1987, en el Sanatorio Güemes, el cardiólogo Luis De la Fuente junto al estadounidense Simon Stertzer, colocaron los primeros stents coronarios en el país mientras en paralelo el radiólogo vascular argentino Julio Palmaz lo impulsaba también en EE.UU.
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Cardiólogo Luis De la Fuente, gentileza diario La Nación

Pasó casi desapercibida la efemérides de la colocación de los primeros stents coronarios en Argentina, para el gran público en general así como para el ámbito científico, y el médico en particular, a los ya 25 años de un hito, tal vez, algo olvidado por la vorágine del país.

En 1987 -en el Sanatorio Güemes- el cardiólogo Luis De la Fuente junto al estadounidense Simon Stertzer, colocaron los primeros stents coronarios en el país.
Estos fueron de nitinol, una aleación de dos metales (niquel y titanio), que le permiten al stent autoexpandirse y adaptarse a la anatomía y a la temperatura corporal.

Fueron tres prótesis en total, colocadas en tres pacientes. El primero de ellos era Diego Catalán, de La Rioja, fallecido hace años pero por otras causas extra-cardíacas.

“En 1987, con el Doctor Simon Stertzer de California, EE.UU. nos dice el doctor De la Fuente, colocamos en el Sanatorio Güemes, los primeros stents coronarios que eran de Nitinol.

El Nitinol es un material que se expande con los cambios de temperatura y los resultados iniciales fueron buenos pero no  tan satisfactorios. Para mejorar los resultados, empezamos con Stertzer y los bioingenieros de Estados Unidos a pensar mentalmente “stents” con un acero inoxidable muy delgado, y los implantamos a unos prototipos caseros con éxito en tres pacientes en la Capital Federal, en 1989”.

Este stent perfeccionado, luego de varias modificaciones en su diseño por ingenieros, es uno de los stents más comunes y de los más usados en la actualidad.

“Pero nosotros -prosigue el doctor De la Fuente quien en 1979, realizó la primer angioplastia en el país que fue en una arteria femoral- nunca los comercializamos ni los patentamos como tantos otros catéteres que hemos diseñado y dispositivos que tampoco mercantilizamos, porque para nosotros esto le corresponde a la Humanidad, a las empresas y a los bioingenieros, por que lo nuestro es la medicina, el quirófano y los pacientes” nos explica De la Fuente quien bautizó cuatro maniobras para la Sala de Hemodinamia y Cardiología Intervencionista que inventó con un catéter pero no con su nombre, y sí con el de los de los caudillos del NOA, Facundo Quiroga, El Chacho, Felipe Varela y Severo Chumbita, el coronel de la montonera riojana.

“Al tiempo, llegaron a existir más de veinte empresas que se dedicaron al diseño y comercialización de más de veinte tipos de stents, y la prueba es que sigo trabajando y operando como el primer día como cuando operé en Estados Unidos a mis veintiséis años con el cirujano Baker, el más rápido que vi en mi vida, un ambidiestro, si es que existen, que son quienes pueden usar sus dos manos a la par”.

Para que se tenga una idea de quien era Baker, nos dice el doctor De la Fuente: “fue quien acompañó a Pack en la mítica cirugía ginecológica a Evita en Buenos Aires en 1952, y al saber que yo era argentino y de la generosidad del general Perón, pidió que lo ayude a operar en 1960. Baker operaba cualquier órgano, era el cirujano general soñado”, detalló.

“Antes, y durante un período de diez años (1967-1977), el único procedimiento efectivo de revascularización capaz de aumentar el flujo de sangre al miocardio isquémico, era el by-pass aorto-coronario venoso, o con conductos arteriales, porque la angioplastia en piernas, que surgió en 1964 con mi maestro Dotter, gran radiólogo vascular y el Padre de la Radiología Intervencionista a nivel mundial, fue frenada como técnica por el establishment quirúrgico”, continúo relatando De La Fuente.

“Nosotros, con Sanders, un cirujano vascular que venía del staff del prestigioso John Hopkins, nada menos, quienquien vino a ayudarme en una angioplastia en una arteria de las piernas, la hicimos también en 1965, en Denver, estado de Colorado, o sea que fuimos los segundos a nivel mundial”.
Stenting

El stent coronario permite que la angioplastia sea un procedimiento más confiable y seguro, permitiéndole al cardiólogo extender sus indicaciones a pacientes con obstrucciones en más de una arteria.

Varios estudios randomizados, comparando los resultados entre la angioplastia minimamente invasiva y el by-pass quirúrgico en pacientes con obstrucciones severas en varias arterias coronarias, no mostraron una diferencia estadística a favor del by-pass.

Al tener la angioplastia una baja incidencia de complicaciones, asociado a un mayor confort del paciente y una estadía hospitalaria de 1 a 2 días, y anestesia local o leve sedación, estos factores contribuyeron a una continua expansión de la angioplastia.

Los cardiólogos gradualmente comenzaron a cambiar las indicaciones de cirugía del by-pass por la angioplastia en un mayor número de pacientes.

El stent coronario cambió la práctica y las indicaciones de la angioplastia. Sin embargo, en los comienzos también el “stent” tenía sus grandes y numerosos detractores. Se llegó al extremo de que una de las editoriales criticas sobre el stent, publicada en uno de los Journals más importantes de Cardiología en Estados Unidos, llevaba como título “stentmanía”.

Sin embargo, la angioplastia tiene su “talón de Aquiles”: la reestenosis coronaria, la cual es una respuesta en ciertos pacientes al trauma de la pared arterial por la dilatación del balón, que es el globo que ubicado en la punta del catéter, y que se infla y comprime la placa de colesterol, fragmentándola.

Luego de una angioplastia exitosa, la arteria puede -varios meses después- estrecharse nuevamente por tres diferentes mecanismos: retracción elástica o remodelamiento negativo de la pared de la arteria o exceso de cicatrización como en un “queloide” dice De la Fuente, que es el primer Maestro de la Cardiología Intervencionista Argentina para sus pares quienes asi lo designaron en el 2002.

Los stents convencionales reducen significativamente la reestenosis al impedir la retracción elástica y el remodelamiento anormal de la arteria. Pero los stents coronarios no tienen un efecto beneficioso directo en la proliferación celular que produce el exceso de cicatrización.

“Con el Dr. Simon Stertzer, en la Facultad de Medicina de Stanford, Palo Alto, California Estados Unidos, comenzamos -prosigue el médico riojano radicado en Buenos Aires pero el más destacado de todos los tiempos- en 1995 a razonar que debíamos desarrollar un stent que fuera capaz de liberar drogas, capaces de evitar la división celular y por ende la proliferación celular y la reestenosis.

Después de varios años de estudios extensivos en conejos y cerdos utilizando stents y más de cuarenta drogas y fármacos diferentes, se llegó a la conclusión que de todas las drogas utilizadas, la más efectiva en evitar la reestenosis, era un Taxane: el 7-Hexanyl-Taxol, que aportaba una novedad química que hacía más liposoluble y menos hidrosoluble al taxano.

En noviembre de 1998, utilizamos por primera vez con éxito, el nuevo stent, sin droga aquí, en Argentina, y -en enero y febrero de 1999- con el Dr Grube y Stertzer, en Alemania y Buenos Aires, respectivamente, implantamos exitosamente los primeros stent con liberación de drogas, fármaco o medicamento ”, contó De La Fuente.

“Aquí en Buenos Aires, con la autorización de Salud Pública de la Nación, comenzamos un Registro que se inició la primera semana de febrero de 1999, y terminó en mayo de 2001, e incluyó a 38 pacientes con 40 stents con drogas. Esta experiencia inicial con excelentes resultados hasta el momento actual (2013) y los resultados a casi 9 años, muestran a través de la ecografía intracoronaria, ausencia de proliferación celular. Por fin podíamos evitar el exceso de cicatrización, y uno no puede dejar de lamentar que los doctores Dotter y Gruentzig no estén vivos, para ver el continuo y exitoso desarrollo de la angioplastia.

En la actualidad, los stents con drogas son los stents de elección y han revolucionado la práctica de la angioplastia.

Si bien estos stents con drogas no fueron desarrollados en el Sanatorio Güemes, y si en la Clínica Suizo-Argentina y en el Instituto del Diagnóstico y Stanford, por razones de fuerza mayor, algunas de las ideas en el fondo partieron de ese Servicio de Cardiología Intervencionista del Güemes”, concluyó De La Fuente.

Fuentes: 
                 Entrevista al doctor De la Fuente; aportes del periodista de medicina y ciencia de NUEVA RIOJA Héctor De la Fuente; páginas webs y sitios digitales, tales como www.sanatorioguemes.com.ar y el libro de edición reservada de Editorial Perfil “Los 50 años de la Medicina Argentina”, editado por el periodista miembro de la Academia de Periodismo, Hugo Gambini.

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